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Profundo dolor por la muerte de Gonzalo
Santa María, 28 de abril de 2012

La terrible noticia de la muerte del joven santamariano que
estudiaba la carrera de Educación Física en Tucumán,
nuevamente viene a consternar a la comunidad local.
Un profundo dolor causó esta pérdida, a toda la familia, y
también a la familia municipal, principalmente en el
Complejo de Comunicaciones donde Sonia, su madre trabaja a
diario.
Vaya nuestro pesar a esta familia, pronta resignación y todo
el respeto que se merecen. Que Gonzalo se encuentre en paz,
en un lugar sin injusticias, desde donde ilumine a sus seres
queridos para que puedan comprender y aceptar esta difícil
prueba.
Los medios nacionales se hicieron eco de la noticia
Tenía 24 años. Según contó una testigo, tres delincuentes lo
interceptaron anoche cerca del centro de la capital y lo
mataron de un balazo en el pecho. La policía detuvo a un
sospechoso.
Recién llegada la medianoche del crimen, la Policía de San
Miguel de Tucumán se llevó el cuerpo de Gonzalo Barrionuevo.
Un joven de 24 años, estudiante de Educación Física que fue
asesinado de un balazo en el pecho por tres delincuentes que
el jueves por la noche quisieron robarle la mochila y las
zapatillas. Gonzalo se resistió y los delincuentes no le
perdonaron la vida.
Gonzalo era oriundo de Santa María, provincia de Catamarca.
El jueves caminaba con una mochila en la espalda sin saber
que tres delincuentes, que se movían en dos motos, lo
esperaban justo en la esquina de la calle Buenos Aires al
1.000. El joven forcejeó con los asaltantes y uno de ellos
le disparó en el pecho.
Un vecino de la zona escuchó el disparo y llamó a la
policía. Así fue como llegaron dos patrulleros y los
oficiales acordonaron la zona. El cuerpo estaba tendido en
el piso con los pies descalzos, bajo la llovizna que caía a
esa hora de la noche.
Según informa el portal de noticias de La Gaceta de Tucumán,
"los vecinos llegaban al lugar. Todos estaban consternados".
Le robaron las zapatillas, y una mochila", dijo uno de los
curiosos que miraba de lejos el trabajo de los peritos. El
jefe de Policía, Jorge Racedo, llegó al lugar, mientras los
peritos tapaban el cuerpo con un plástico y encendían un
grupo electrógeno para iluminarla calle donde estaba
Gonzalo.
Una mujer fue la testigo clave de la tragedia de Gonzalo:
vio a los delincuentes cuando le dispararon a la víctima, se
acercó a los policías y les dijo que uno de los asaltantes
acababa de pasar, unos minutos antes, por la esquina
caminando con la moto al lado y mirando hacia el lugar del
crimen.
Así fue como la policía, con el relato de la única testigo
visual, comenzó a recorrer la zona para encontrar al
sospechoso descripto. Poco tiempo después, la policía
reconoció a un joven con las características que había dado
la mujer. Cuando le ordenaron que se detuviera, el joven
subió a la moto y aceleró a fondo, pero el pavimento le jugó
una mala pasada y se cayó a dos cuadras del lugar, en
Ayacucho al 1000, donde lograron atraparlo.
Una docena de policías lo encerró en círculo hasta que
estacionó una camioneta de la policía y rápido lo subieron
al vehículo. Se trataba de un joven de entre 20 y 30 años.
Vestía un pantalón blanco, una campera de color oscuro, con
capucha y una gorra que ocultaba su rostro. |