|
Lo que es invisible a los ojos físicos, no lo es a los ojos
del alma
La percepción del Aura

Existen formas distintas de percibir el aura, no sólo los
ojos físicos son capaces de percibir formas y colores, lo
que pasa es que no estamos siempre atentos a nuestra
sensibilidad.
Se puede percibir el aura ajena estando de espaldas, o a la
distancia, por medio de una fotografía, una carta o un
objeto personal. El coche de una persona de aura agresiva
estará impregnado de ella, aunque sólo sea un viejo y
modesto utilitario, y los demás pueden percibir en éste la
esencia vital, la personalidad y el carácter de su dueño.
Incluso un ciego puede percibir las formas y los colores del
aura por medio de la sensibilidad.
Existen auras que "pican", que pasan corriente; auras
magnéticas y auras eléctricas; auras frías y auras cálidas;
auras agradables y auras desagradables; auras absorbentes y
auras que se entregan a los demás; auras cerradas y auras
abiertas; auras simpáticas y auras antipáticas; auras
atrayentes y afables, y auras repelentes y desagradables; y
auras reposadas y auras nerviosas. Es decir, un sin fin de
tipos de aura que manifiestan y transmiten su aspecto a los
demás sin necesidad de que la visión física se percate de
ello.
Cada tipo de aura tiene la virtud de "contagiar" a las
personas y cosas que están a su alrededor, porque nuestras
auras se tocan y rozan constantemente a lo largo del día.
Este roce de auras es sensible y notable por todos de
diversas maneras, por simpatía o antipatía, por agrado o
rechazo, por miedo o atracción.
Las sensaciones que produce cada aura
Blanca
Produce ternura, atracción, tibieza y deseos de protección,
devoción y seguimiento.
Algunos enfermos, de la misma manera que algunos santones,
no siempre nos agradan a primera vista porque su apariencia
física no corresponde a nuestro concepto de la belleza, pero
terminan despertando en nosotros las sensaciones antes
reseñadas por la blanca coloración de su aura.
Su roce se presiente y se siente cálido y magnético.
Oscura o negra
Produce una fuerte atracción o un fuerte rechazo, miedo y
curiosidad, desagrado e interés, en suma, sensaciones
contradictorias, tan seductoras y enigmáticas, como
peligrosas y desagradables.
Algunas personas marginales, así como algunos líderes, nos
hacen sentir así por la oscura coloración de su aura. Su
roce se presiente y se siente frío y magnético.
Dorada
Produce atracción y simpatía, seducción y confianza, calidez
y seguridad, fortaleza y agrado.
Las personas que tienen este tipo de aura suelen
deslumbrarnos aún sin proponérselo, y nos sentimos
inclinados a cargarles nuestro destino y responsabilidades.
Su roce se siente y se presiente cálido y eléctrico.
Plateada
Produce magnetismo, animación, placidez, diversión,
emotividad, excitación y comunitarismo.
Muchos artistas tienen este tipo de aura.
Su roce se siente y se presiente cálido y magnético.
Amarilla y anaranjada
Producen sensaciones parecidas al aura dorada, pero su
capacidad de infundir confianza es momentánea.
Sabremos que un aura es amarilla o anaranjada cuando las
sensaciones de calidez, fortaleza, seguridad, simpatía y
agrado son poco duraderas y dan paso a las sensaciones
contrarias: alejamiento, egoísmo, falsedad, debilidad,
inseguridad, antipatía, desagrado, imposición y tiranía.
Su roce se siente y se presiente cálido y eléctrico.
Roja, granate y rosa
Producen sensaciones de nerviosismo, temperamentalidad,
cierta simpatía, expansividad, camaradería, impulsividad,
apetito, voluptuosidad, deseos de hablar, incluso de
discutir, y deseos de disfrutar, con ciertos tintes de
volubilidad, enfrentamiento y peligro.
Su roce se siente y se presiente cálido, punzante y
eléctrico.
Azul
Produce sensaciones de calma, sensualidad, generosidad,
estética, tranquilidad, colaboración, arte, equilibrio,
consejo, apoyo y placidez. Pero también es capaz de producir
irritabilidad, prejuicio, desequilibrio, ansiedad,
competitividad, explotación, jerarquía, aprovechamiento y
decepción.
Su roce se siente y se presiente frío, punzante y magnético.
Verde
Produce sensaciones de formalidad, apariencia, vanidad,
esperanza, deseos de comunicación y sociabilidad. Pero
también es capaz de producir sensaciones de nerviosismo,
desconfianza, alarma, desacuerdo, celos, envidia, crítica y
malestar general.
Su roce se siente y se presiente frío, ventoso y magnético,
o cálido, ventoso y eléctrico.
Lila
Produce sensaciones de emotividad, ternura, sentimentalidad,
maternalismo, bienestar, convencimiento, positivismo y
protección. Pero también es capaz de producir sensaciones de
nostalgia, depresión, desequilibrio psíquico, ensoñación,
fanatismo, engaño, superstición, temor, rechazo y
desprotección. Su roce se siente y se presiente alternando
lo cálido y lo frío, pero siempre manifiestamente magnético.
Gris
Produce las mismas sensaciones que el aura plateada, pero en
menor medida, y da paso inmediatamente a sensaciones de
frialdad, apartamiento, dureza, incomprensión y pesadez, a
pesar de transmitir de vez en cuando, al primer roce y
superficialmente, sensaciones de originalidad, lealtad,
humanitarismo, inteligencia, individualidad y potencia.
Su roce se siente y se presiente frío y punzante alternando
lo eléctrico con lo magnético.
Marrón
Produce sensaciones de atracción, seducción, magnetismo,
interés, curiosidad, concentración, fuerza, virilidad o
feminidad, seguridad y sensibilidad. Pero también es capaz
de producir sensaciones de peligro, excitación, prohibición,
sexualidad, marginalidad, fantasiosidad, debilidad,
inseguridad e insensibilidad.
Su roce se siente y se presiente punzante, alternando lo
cálido con lo frío y lo eléctrico con lo magnético.
Las personas que tienen el aura de algún color frío (verde,
azul, lila, gris o plateada), perciben mejor y se sienten
más atraídas por las personas que tienen el aura de color
cálido (rojo, anaranjado, rosa, granate, amarillo, marrón y
dorado), pero terminan sincronizándose y llevándose mejor
con las personas que comparten su tonalidad de aura, y
viceversa.
Las personas de aura cálida suelen dominar e influir con
mayor facilidad sobre las personas de aura fría, pero las
personas de aura fría tienen una mayor capacidad de
percepción y, por lo tanto, de selección, de las auras que
les rodean. Y ninguna aura es mejor que otra si consideramos
que entre los roces e influencias de unas a otras, todas las
auras cambian de color y cualidades, de sensibilidad,
talento y propiedades, "contagiándose" hasta formar un color
de aura grupal, que termina por dominar y absorber las auras
individuales.
Pero lo verdaderamente importante, es que cada uno de
nosotros puede percibir, a través de las sensaciones que nos
despiertan las otras personas, el color áurico de los demás
y, de la misma manera, conocer el propio color áurico a
través de las sensaciones que despierta en los demás.
Fuente:
http://reiki-bcn.es.tl

|